Enjuague con alimentación por batería: control higiénico donde no llega la red eléctrica
Muchos puntos de uso que necesitan enjuague automático no tienen conexión a la red eléctrica, y donde hay que añadir una alimentación eléctrica, el trabajo correspondiente puede bloquear o retrasar una reforma. Un controlador alimentado por batería elimina esa dependencia, de modo que un control de enjuague puede instalarse en los puntos de uso identificados como necesarios sin necesidad de una instalación eléctrica. Que dure a lo largo de una vida útil medida en años es una cuestión de presupuesto energético, no de elección de batería.
- La partida dominante
- En reposo
- En una instalación con un perfil de uso bajo, la energía consumida en reposo suele superar a todo lo demás junto.
- Elección de válvula
- Biestable
- Se mueve mediante un impulso y mantiene su posición sin consumo entre impulsos. Elimina el mayor consumo recurrente del presupuesto.
- Vida útil
- Calculada
- Una cifra de varios años es un resultado calculado que se apoya en datos medidos y se valida mediante pruebas.
En esta sección
Dónde no llega la red eléctrica
Los casos evidentes son exteriores y remotos: duchas de emergencia en parques de tanques y patios, instalaciones sin personal permanente, columnas de agua y puntos de lavado en parques y espacios abiertos, bloques sanitarios en instalaciones de temporada.
Los casos menos evidentes están dentro de edificios ya terminados. Un punto de uso en un aseo que nunca se cableó para nada, una instalación en una estructura catalogada o compartimentada contra incendios donde resulta difícil abrir nuevos recorridos de cable, un grifo en un ala del edificio cuya distribución eléctrica no tiene capacidad de reserva, una instalación provisional que se ha vuelto permanente.
En obra nueva, añadir alimentación a un punto de uso es un asunto menor que se decide en la fase de diseño. En una reforma es un trabajo distinto: recorridos de cable a través de paredes y techos terminados, canalización, sellado cortafuegos, un electricista, la certificación correspondiente, y la reparación posterior de los acabados. En una instalación exterior o remota puede significar zanjas y cable armado. Nada de eso es imposible, y todo ello lleva tiempo.
Rapidez y afectación al servicio
El caso que hace esto concreto es la remediación. Una muestra arroja un resultado desfavorable, o una evaluación de riesgos identifica puntos de uso que no se están sustituyendo, y hay que instalar un control de enjuague en esos puntos de uso.
Una solución alimentada por red en un punto de uso sin suministro implica diseño eléctrico, tendido de cable, canalización y sellado cortafuegos, un electricista, la certificación correspondiente, y la reparación posterior de los acabados. Un controlador alimentado por batería no implica nada de eso: es un trabajo de fontanería y montaje. Cuánto tiempo y cuánta afectación al servicio se ahorran depende por completo del edificio, del recorrido y del acceso, y en algunos proyectos no será en absoluto el factor decisivo, ya que el coste, el acceso para mantenimiento o los requisitos de notificación pueden pesar más. Donde sí importa, el régimen resultante es el mismo régimen; lo que cambia es el trabajo necesario para llegar a él.
La misma lógica se aplica a las pruebas piloto. Una instalación que quiere determinar si el enjuague automático resuelve su problema puede instalarlo en un puñado de puntos de uso, observar, y ampliarlo, sin comprometerse de antemano con una instalación eléctrica.
Qué determina realmente la duración de la batería
Aquí es donde las especificaciones fallan, porque la cifra que importa no figura en ninguna ficha técnica por sí sola.
Un controlador de enjuague pasa casi toda su vida en espera. En una instalación con un perfil de uso bajo, la energía consumida en reposo suele superar a todo lo demás junto, porque una corriente pequeña a lo largo de mucho tiempo pesa más que una mayor durante los breves intervalos en que se acciona la válvula. Por eso la corriente en reposo es la cifra que más merece la pena examinar. No es la única partida.
La corriente en reposo, la corriente que consume el dispositivo mientras está activo y conmutando, la energía por accionamiento de la válvula, la frecuencia con la que se acciona, la autodescarga de la propia batería, la temperatura a lo largo de la vida instalada, y el margen que el diseñador reserva.
Medir las corrientes y el perfil de uso. Calcular la vida útil a partir de esas mediciones junto con la capacidad de la batería, la autodescarga y las hipótesis de temperatura. Validar el modelo mediante pruebas de larga duración o aceleradas.
Cualquier proveedor que indique una cifra de varios años debería poder decir qué perfil de uso supone y cómo se estableció.
Una cifra de varios años es un resultado calculado que se apoya en datos medidos, no una propiedad de la batería.
Dos consecuencias prácticas. Una duración de batería indicada para un enjuague por semana no significa nada para un punto de uso que enjuaga a diario. Y la temperatura de instalación debe corresponder a la temperatura que supone el modelo de vida útil: una instalación en una carcasa exterior sin calefacción, a lo largo de un invierno en latitudes septentrionales, funciona fuera de las condiciones que una cifra obtenida en banco de pruebas probablemente representa.
La elección de la válvula decide el cálculo
Una electroválvula monoestable se mantiene abierta eléctricamente durante todo el tiempo que la válvula permanece abierta. Cada segundo de cada enjuague consume corriente. Con alimentación de red, eso rara vez es el factor decisivo. Con batería, domina el presupuesto rápidamente.
Una electroválvula biestable se mueve mediante un impulso y mantiene su posición sin consumo de corriente entre impulsos. Abrir requiere un impulso y cerrar otro, y entre ambos la válvula no cuesta nada. Por eso es la opción habitual donde una instalación debe funcionar durante años con batería y un perfil de uso bajo: elimina del presupuesto energético el mayor consumo recurrente. Existen otras tecnologías de válvula y otros perfiles de uso, y el cálculo debe realizarse, no darse por supuesto.
También cambia el comportamiento ante fallos, algo que conviene pensar de antemano en lugar de descubrirlo sobre la marcha. Una válvula biestable mantiene la última posición ordenada. Si se pierde la alimentación a mitad de ciclo, la válvula permanece en la posición en la que se encontraba, lo que significa que el diseño debe tener en cuenta qué ocurre si esa posición es la abierta.
Cuándo la batería es la respuesta equivocada
Existen varias situaciones de este tipo, y conviene enunciarlas con claridad.
Cuando el punto de uso enjuaga con frecuencia, el perfil de uso puede ser lo bastante alto como para que la duración de la batería se convierta en una carga de mantenimiento en lugar de una comodidad. Cuando ya existe alimentación de red en la instalación, usarla es más sencillo y elimina un consumible. Cuando la instalación necesita comunicación continua con un sistema del edificio, mantener activa una interfaz de red es difícil de conciliar con un funcionamiento por batería de varios años, y un dispositivo cableado es la respuesta honesta. Cuando el acceso para el cambio de batería es realmente difícil, en altura o en una zona con acceso restringido, el cálculo debe incluir el coste de ese acceso y no solo el coste de las pilas.
Y cuando el punto de uso pertenece a un elemento de emergencia, la batería debe formar parte de una función de mantenimiento y no situarse en la ruta de la función de emergencia, de modo que una batería agotada detenga el enjuague, y no la ducha.
Instalación y mantenimiento
El trabajo práctico consiste en una válvula en el ramal, un controlador, una fuente de alimentación y una decisión sobre hacia dónde se descarga el enjuague.
El cambio de batería debe planificarse y no ser reactivo, lo que significa disponer de un estado de carga supervisado que se comunique a algún sistema, o bien de un intervalo de sustitución programado y fijado de forma conservadora frente a la vida útil calculada. Un régimen que se detiene silenciosamente cuando se agota una pila es peor que no tener ningún régimen, porque la instalación cree que está protegida.
Cuando el dispositivo reporta, el estado de la batería es una de las informaciones más útiles que puede enviar, ya que un régimen que se ha detenido silenciosamente es el modo de fallo al que esta disposición está más expuesta. Qué más importa depende de lo que el operador del sistema tenga que poder demostrar: un ciclo fallido u omitido, una posición de la válvula o una confirmación de caudal pueden, según la instalación, tener cada uno mayor prioridad.
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